Entrevista a María Mínguez y Miguel Marcos

Son jóvenes, valencianos, y ya han escrito su primera película. Miguel Marcos y María Mínguez son dos de los distinguidos con las ayudas al desarrollo de guión del IVAC (Instituto Valenciano del Audiovisual y la Cinematografía), con dos historias muy diferentes en su planteamiento pero cercanas en su esencia: unos astronautas atrapados en la estación espacial internacional, y unos viajeros atrapados en un aeropuerto. Ahora a ambos miembros del colectivo “Complot de Guionistas” les queda un largo camino hasta que ese guión pueda verse en el cine.

¿De dónde surge la historia que han querido contar?

MARÍA: Pues aunque suene a tópico, de la vida. Un día estaba viendo una noticia en el telediario y pensé, ahí hay una historia que contar.

MIGUEL: Tenía muy clara la premisa: los siete tripulantes de Estación Espacial Internacional se convierten en los últimos supervivientes de la humanidad tras la destrucción de la tierra. Ese inicio plantea una pregunta que me parece interesante: ¿qué somos capaces de hacer cuando ya no existe ninguna ley? Todo parte del intento de escribir una película de bajo presupuesto que pareciera una superproducción. Por eso en “La Última Misión” hay astronautas y naves espaciales, pero todo sucede en una sola localización y con siete personajes.  El reto era que se pudiera producir con un presupuesto asequible, pero que al mismo tiempo, por el género y la universalidad de la historia, pudiera tener proyección en el mercado internacional.

El hecho de que fuera para una ayuda pública, ¿ha condicionado en algún aspecto la escritura?

MIGUEL: No, en absoluto. Empecé a trabajarlo mucho antes de pensar en presentarlo a la ayuda  y no he cambiado ni una coma por ello.

MARÍA: Realmente no, yo he contado la historia que quería contar, y supongo que por eso me he implicado y al final ha gustado. De todas formas, sí es cierto que para este tipo de ayudas, se aconsejan más los temas sociales, y casualmente, mi película encaja con eso.

En el caso de “La última misión”, ¿consideró el riesgo extra que suponía contar una historia de ciencia ficción, género que –con honrosas excepciones- es prácticamente inexistente en nuestra cinematografía?

MIGUEL: Tampoco había muchos thrillers carcelarios, y ahí está “Celda 211”. En los últimos años nuestro cine ha abordado el cine de género con excelentes resultados de crítica y público. No veo por qué la ciencia ficción tendría que ser una excepción.

La historia de “Cancelados” cuenta con un protagonista grupal, personificado en varias historias que se van encontrando ¿Es una estructura más cercana a las películas de González Iñárruti, o a las obras corales de Berlanga?

MARÍA: Pues un poco de todo, porque las estructuras de Iñárritu siempre me han encantado, y este es el tipo de estructura que tiene mi película, pero sus tramas son muy dramáticas. No como en mi guión, donde el drama y la comedia se mezclan, y se saca una sonrisa de hechos que en realidad son muy tristes.  Esta forma de hacer reír es en parte herencia del maestro Berlanga.

En anteriores convocatorias, los guiones premiados no han llegado a ser rodados ¿Dónde creen que está el fallo en la cadena de producción?

MIGUEL: Algunos de esos guiones están en fase de desarrollo, así que creo que hay margen para ser optimistas.  De todos modos, lo cierto es que resulta muy difícil para un guionista hacer llegar su trabajo a los productores.  Cualquier medida que pueda mejorar la comunicación entre unos y otros –jornadas de presentación de proyectos, un mercado del guión asociado a alguno de los festivales que se celebran en la Comunidad Valenciana- podría ser positiva.

MARÍA: Creo que la industria audiovisual atraviesa una profunda crisis: la suya propia debido a la falta de espectadores, y esto sumado a la crisis económica.  A los productores les cuesta cada vez más arriesgarse con guionistas desconocidos , y muchos de los que obtenemos estas ayudas lo somos.

¿Qué camino les espera ahora a sus guiones?

MARÍA: Bueno, pues supongo que el siguiente paso es moverlo por productoras hasta venderlo, para que no se quede solamente en el papel. No obstante, soy consciente de que ese camino es largo y complicado, y es muy posible que la película nunca llegue a realizarse.

MIGUEL: El siguiente paso es buscar un productor interesado en el proyecto y presentarlo en mercados internacionales. Los protagonistas son de seis nacionalidades diferentes, lo que puede facilitar una coproducción entre varios países.

Me llama la atención que ambos hayan escogido lugares donde los personajes están atrapados: la Estación Espacial Internacional y la terminal de un aeropuerto donde se cancelan todos los vuelos…

MIGUEL: La Estación Espacial Internacional me parece un lugar fascinante. Es la obra de ingeniería más grande, cara y compleja de la historia de la humanidad. Tiene un potencial cinematográfico enorme, pero a pesar de eso no hay ninguna película que se ambiente en ella. Además, en el guión la Estación se convierte en una trampa sin salida, lo que pone a los astronautas en una situación límite. Me parecía interesante ver cómo reaccionaba un grupo de siete personas encerradas a cuatrocientos kilómetros de la tierra sin ninguna posibilidad de escapar.  En un escenario como ése, el instinto de supervivencia hace que los personajes demuestren su verdadera naturaleza.

MARÍA: Supongo que es casualidad, y no, porque los espacios cerrados ayudan a mostrar los sentimientos de las personas en su estado más extremo. La gran desesperación de la gente viene cuando se sienten atrapados: en una vida insatisfecha, en un trabajo que no les realiza, en una crisis que le ahoga… Los espacios cerrados y asfixiantes en cine son una forma perfecta de traducir eso en imágenes.

¿Cómo ven el panorama del guión valenciano?

MARÍA: Actualmente, complicado. En valencia hay muchos guionistas formados y muy profesionales, pero más de los que el mercado actual puede absorber, y eso lleva a muchas personas válidas no encuentren un trabajo estable.

MIGUEL: La situación profesional es ahora mismo muy difícil. Hay poco trabajo y en general las condiciones laborales han empeorado. A nivel creativo, en cambio, estamos en un momento excelente.  El trabajo de los guionistas valencianos está en la base del éxito durante los últimos años de series como “L’Alqueria Blanca” o “Autoindefinits” -por citar algunas- que han servido para que  la ficción en valenciano se consolide en la parrilla de Canal 9 después de muchos años de ausencia.