
Hermanos*
— Entonces está claro, ¿no?
— Claro, clarísimo.
— Yo me acercaré a la señora por la izquierda, y tú a él por la derecha. Será el momento perfecto para cogerles de las manos.
— ¿Y tú crees que querrán ser nuestros padres?
— No les quedará más remedio. Es la ley. Lo he leído.
— ¿Y si no se paran cuando Cristina se ponga a sus pies?
— Lo harán, siempre lo hacen. Hoy nada puede fallar ¡Ya vienen! Dile a Cristina que salga.
— Aquí está. ¡Rápido, Cristina, termina de ponerte el antifaz y tírate al suelo!
— ¿Cristina? ¿Quién es Cristina? ¿Cuándo hay que gritar “sorpresa”?