Óscar Mora

Entrevista a Laura Pachecho

Todo queda en familia Laura Pacheco (Almería, 1984) acaba de publicar, con guión de su hermana la escritora Carmen Pacheco, su primera novela gráfica con la editorial ¡Caramba!, dirigida por el valenciano Manuel Bartual. Lo significativo de esta primera obra en papel es que viene precedida por el éxito de su webcómic, Let’s Pacheco!, que viene a confirmar que, también en el mundo del cómic, Internet está empezando a cambiar definitivamente las normas del juego. El universo de Let’s Pacheco! Está plagado de referencias personales, a la manera de otros cómics como las “Pequeñeces” de Lewis Trondheim o las “Memorias de un hombre en pijama” de Paco Roca. ¿Es la autoficción un auténtico género literario en el mundo del cómic? Cuando comencé Let’s Pacheco no era muy consciente de qué clase de cómic estaba haciendo ni de si se consideraría autoficción o no, sobre todo porque lo consideraba un mero ejercicio de dibujo y narración. Si me dibujo a mí misma o me baso en experiencias personales es porque me resulta más cómodo. Crear un personaje o una historia de ficción que no esté basado de alguna manera en mi propia experiencia me parece dificilísimo. El hecho de contar con una hermana escritora que le hace de guionista en algunas de las series debe ser una gran ayuda. Desde luego. Mi hermana es una fábrica de ideas. Yo necesito tiempo e inspiración para pensar y a veces tengo dos o tres ideas de golpe y otras no se me ocurre nada. Mi hermana es capaz de sentarse y decir “voy a pensar guiones” y escribir 10 guiones de una vez. Supongo que haber sido creativa publicitaria ha sido un buen entrenamiento. Además, los guiones de mi hermana aportan variedad al webcómic. Por ejemplo, hay a quien le gustan las tiras del señor Pacheco y a quien más “Divas de diván”. Son las series que más gustan y no tienen nada que ver.   ¿Cómo llegaron los editores de ¡Caramba! A su webcómic? Conocía a Manuel y Alba porque eran amigos de mi hermana desde hacía muchos años, así que ellos conocieron el webcómic desde el primer día. Por aquel entonces el primer número de ¡Caramba! estaba en marcha, pero no era oficialmente una editorial. Fue más tarde cuando se convirtieron en editorial y nos propusieron llevar “Let’s Pacheco!” al papel. En seguida nos pusimos con “Una semana en familia”.   En “Una semana en familia”, su primera novela gráfica, cuenta anécdotas personales y familiares, ¿va a seguir por el camino de la autoficción, o está preparando algo diferente? Lo ideal sería hacer ambas cosas. Me gustaría probar con otros géneros, dibujar algo de ficción y no necesariamente de humor. Y no dejar aparcado “Let’s Pacheco!”, sería genial sacar un segundo número, aunque todavía no hay nada planeado. En cualquier caso, aún no me atrevo a guionizar una historia larga, en ambos casos sólo la dibujaría. ¿El lector español está preparado para consumir cómic vía web sin necesidad de que estos salten al papel? (Vamos, que si alguna vez será rentable sólo publicar en internet) Supongo que sí. En otros países muchos autores publican sólo en internet sin saltar al papel y cuando lo hacen es únicamente mediante la autoedición. Creo que en el futuro llegará a ser rentable también en España, o al menos eso espero.   ¿Cree que es viable lo que hacen otros webcómics –como, por ejemplo, El joven Lovecraft-: publicar primero en internet y luego en papel las mismas historietas? Claro. La primera idea con ¡Caramba! era la de hacer un recopilatorio de lo publicado en la web, sólo que aún no había suficiente material. Cuando lo haya me encantaría publicarlo.   ¿En qué otros autores se fija a la hora de escribir y dibujar sus tiras? Me encanta el humor de Kate Beaton y su estilo de dibujo. Me gusta la manera de narrar de Meredith Gran y el acabado de las ilustraciones de Jillian Tamaki y Domitille Collardey.   Uno de los personajes con mayor éxito es el Señor Pacheco, su padre. Cuéntenos una historia del Sr. Pacheco que todavía no esté dibujada. El señor Pacheco se pregunta, ya que el éxito de “Let’s Pacheco!” es gracias a él y no a mí, por qué a él no le hacen ninguna entrevista. Queda pendiente esa entrevista, eso sí, sólo se la haremos si acude a la cita con su batín rojo. Entrevista publicada en el Diario Información

Entrevista a Jaime Rubio

Jaime Rubio (Barcelona, 1977) acaba de publicar su tercera novela, “El problema de la bala”, a través de la editorial Libro de Notas. Ambos representan la punta del iceberg de un formato que ya se está asentando: la edición digital. La novela destila un humor surrealista que Rubio no puede abandonar ni contestando nuestras preguntas. Pero hay que tomarlo en serio: tal y como el propio autor dice, el sentido del humor es la mejor manera de contar las cosas. No sé si sabría escribir algo que no hiciera reír La primera pregunta parece demasiado obvia: ¿Por qué publicar en digital? Publicar en digital es más fácil y más barato, por lo que se convierte en el método más sencillo para que alguien muy poco conocido y con el talento justo (estoy hablando de mí) pueda publicar sus libros y que se lean. También es adecuado porque el formato digital permite ofrecer los libros a precios más bajos, con lo que es aún más fácil que alguien se anime a comprar el libro de un desconocido. El problema de la bala cuesta 2,86 euros, que es más o menos el precio de un café y un croissant. Sí, el desayuno es la comida más importante del día, pero por un día no te vas a morir. O igual sí. No soy médico. Da la impresión de que el llamado “futuro de los libros”, leer en digital, no acaba de llegar nunca. ¿Dónde cree que está el problema? En realidad, no creo que haya ningún problema, al contrario. Ya hay mucha gente que usa lectores electrónicos y gente además de edades muy diferentes. Veo aparatitos de estos cada mañana en el metro, por ejemplo. Y por algún motivo, se ha convertido en el regalo perfecto para las madres, lo cual (y que se me perdone la generalización) ya indica que son dispositivos fáciles de usar y que ofrecen una experiencia de lectura lo suficientemente agradable como para no echar de menos el papel. Pero el libro en papel puede competir en igualdad de condiciones con el e-book, al contrario de lo que ocurría con el mp3 y el CD. Es muy práctico, es agradable al tacto y a la vista y no necesita batería, por ejemplo y por no entrar ni siquiera en aspectos fetichistas. El libro electrónico y el libro en papel convivirán durante mucho tiempo. El libro electrónico será muy útil para determinados libros (autores noveles, algunos ensayos más ceñidos a la actualidad, quizás y por ejemplo), mientras que el libro en papel mantendrá su público, que no creo que se ciña únicamente a las ediciones más cuidadas y lujosas. Cualquiera que esté leyendo esta entrevista hará bien en obviar mi libro y leer El tercer policía, En Nadar-dos-pájaros o los artículos de Flann O’Brian ¿Cómo es el proceso de edición digital, de la mano de Libro de Notas Por lo que a mí respecta, ninguna. Yo escribo el libro y se lo entrego a la gente de Libro de Notas, que cuida el texto con la máxima atención. Publicar con Libro de Notas tiene la ventaja de que son gente que conoce muy bien internet y que lleva años creando una comunidad de lectores alrededor tanto de su blog, como de la editorial, como ahora en Twitter. Es decir, además de que les gusta mucho editar y tienen muy buen criterio, saben perfectamente cómo promocionar el libro y sacar el máximo partido a sus recursos. Editar en formato ebook, ¿es una militancia de la que está convencido, o dará pronto el salto a la edición tradicional? No se trata de militancia, pero sí que me parece fundamental que cualquier libro esté también disponible en formato electrónico. Me parece una falta de respeto buscar la edición electrónica de un libro y no encontrarla. El miedo a perder negocio me parece ridículo porque yo he comprado libros en edición electrónica que no compraría en papel (porque me parece bien gastar 4 o 5 euros en uno de esos libros, pero prefiero gastarme 15 o 20 en otros). Por otro lado, creo que la edición tradicional única y exclusivamente en papel será para títulos muy específicos y editoriales que hagan cosas muy concretas. La tendencia será a ponérselo fácil al lector y a darle el mayor número de opciones posibles. El género que ha escogido, el humor surrealista, parece que también es algo arriesgado: no se leen demasiadas obras con ese estilo. No sé si es un riesgo, ya que es lo que me gusta (o al menos, una de las cosas que me gustan). Para mí, un riesgo sería escribir una novela de amor porque no sé nada del tema y me daría mucha pereza documentarme. También me parece curioso que no sea un género tan practicado, porque creo que a todos (o a casi todos), nos gusta reírnos. Sobre todo de la gente que se cae. Jajaja… Hace un rato he visto a un señor que se ha caído por las escaleras… Qué risa. Y qué bueno cuando el médico ha dicho que se había muerto. Se me saltaban las lágrimas. Como a su viuda. Da la impresión de que el irlandés Flann O’Brien es uno de los escritores que más han influido en El problema de la bala. Desde luego, Flann O’Brien me encanta, y cualquiera que esté leyendo esta entrevista hará bien en obviar mi libro y leer El tercer policía, En Nadar-dos-pájaros o sus artículos. También me gusta el humor de Spike Milligan, en especial los Goons, el programa de radio que hacía con Peter Sellers y que los propios Monty Python citarían como una de sus principales influencias. Y disfruto con autores como Jardiel Poncela, Mihura, Wodehouse, Simon Rich, Jack Handey y los cuentos de Woody Allen, por poner unos ejemplos. Desde luego, no quiero(ni puedo) compararme con ellos, pero me gusta mucho con este humor absurdo, en el que parece que no se diga nada de importancia, hasta que uno se da cuenta de … Leer más