Óscar Mora

Entrevista a Jaime Rubio

Jaime Rubio (Barcelona, 1977) acaba de publicar su tercera novela, “El problema de la bala”, a través de la editorial Libro de Notas. Ambos representan la punta del iceberg de un formato que ya se está asentando: la edición digital. La novela destila un humor surrealista que Rubio no puede abandonar ni contestando nuestras preguntas. Pero hay que tomarlo en serio: tal y como el propio autor dice, el sentido del humor es la mejor manera de contar las cosas. No sé si sabría escribir algo que no hiciera reír La primera pregunta parece demasiado obvia: ¿Por qué publicar en digital? Publicar en digital es más fácil y más barato, por lo que se convierte en el método más sencillo para que alguien muy poco conocido y con el talento justo (estoy hablando de mí) pueda publicar sus libros y que se lean. También es adecuado porque el formato digital permite ofrecer los libros a precios más bajos, con lo que es aún más fácil que alguien se anime a comprar el libro de un desconocido. El problema de la bala cuesta 2,86 euros, que es más o menos el precio de un café y un croissant. Sí, el desayuno es la comida más importante del día, pero por un día no te vas a morir. O igual sí. No soy médico. Da la impresión de que el llamado “futuro de los libros”, leer en digital, no acaba de llegar nunca. ¿Dónde cree que está el problema? En realidad, no creo que haya ningún problema, al contrario. Ya hay mucha gente que usa lectores electrónicos y gente además de edades muy diferentes. Veo aparatitos de estos cada mañana en el metro, por ejemplo. Y por algún motivo, se ha convertido en el regalo perfecto para las madres, lo cual (y que se me perdone la generalización) ya indica que son dispositivos fáciles de usar y que ofrecen una experiencia de lectura lo suficientemente agradable como para no echar de menos el papel. Pero el libro en papel puede competir en igualdad de condiciones con el e-book, al contrario de lo que ocurría con el mp3 y el CD. Es muy práctico, es agradable al tacto y a la vista y no necesita batería, por ejemplo y por no entrar ni siquiera en aspectos fetichistas. El libro electrónico y el libro en papel convivirán durante mucho tiempo. El libro electrónico será muy útil para determinados libros (autores noveles, algunos ensayos más ceñidos a la actualidad, quizás y por ejemplo), mientras que el libro en papel mantendrá su público, que no creo que se ciña únicamente a las ediciones más cuidadas y lujosas. Cualquiera que esté leyendo esta entrevista hará bien en obviar mi libro y leer El tercer policía, En Nadar-dos-pájaros o los artículos de Flann O’Brian ¿Cómo es el proceso de edición digital, de la mano de Libro de Notas Por lo que a mí respecta, ninguna. Yo escribo el libro y se lo entrego a la gente de Libro de Notas, que cuida el texto con la máxima atención. Publicar con Libro de Notas tiene la ventaja de que son gente que conoce muy bien internet y que lleva años creando una comunidad de lectores alrededor tanto de su blog, como de la editorial, como ahora en Twitter. Es decir, además de que les gusta mucho editar y tienen muy buen criterio, saben perfectamente cómo promocionar el libro y sacar el máximo partido a sus recursos. Editar en formato ebook, ¿es una militancia de la que está convencido, o dará pronto el salto a la edición tradicional? No se trata de militancia, pero sí que me parece fundamental que cualquier libro esté también disponible en formato electrónico. Me parece una falta de respeto buscar la edición electrónica de un libro y no encontrarla. El miedo a perder negocio me parece ridículo porque yo he comprado libros en edición electrónica que no compraría en papel (porque me parece bien gastar 4 o 5 euros en uno de esos libros, pero prefiero gastarme 15 o 20 en otros). Por otro lado, creo que la edición tradicional única y exclusivamente en papel será para títulos muy específicos y editoriales que hagan cosas muy concretas. La tendencia será a ponérselo fácil al lector y a darle el mayor número de opciones posibles. El género que ha escogido, el humor surrealista, parece que también es algo arriesgado: no se leen demasiadas obras con ese estilo. No sé si es un riesgo, ya que es lo que me gusta (o al menos, una de las cosas que me gustan). Para mí, un riesgo sería escribir una novela de amor porque no sé nada del tema y me daría mucha pereza documentarme. También me parece curioso que no sea un género tan practicado, porque creo que a todos (o a casi todos), nos gusta reírnos. Sobre todo de la gente que se cae. Jajaja… Hace un rato he visto a un señor que se ha caído por las escaleras… Qué risa. Y qué bueno cuando el médico ha dicho que se había muerto. Se me saltaban las lágrimas. Como a su viuda. Da la impresión de que el irlandés Flann O’Brien es uno de los escritores que más han influido en El problema de la bala. Desde luego, Flann O’Brien me encanta, y cualquiera que esté leyendo esta entrevista hará bien en obviar mi libro y leer El tercer policía, En Nadar-dos-pájaros o sus artículos. También me gusta el humor de Spike Milligan, en especial los Goons, el programa de radio que hacía con Peter Sellers y que los propios Monty Python citarían como una de sus principales influencias. Y disfruto con autores como Jardiel Poncela, Mihura, Wodehouse, Simon Rich, Jack Handey y los cuentos de Woody Allen, por poner unos ejemplos. Desde luego, no quiero(ni puedo) compararme con ellos, pero me gusta mucho con este humor absurdo, en el que parece que no se diga nada de importancia, hasta que uno se da cuenta de … Leer más