Me preocupa cuando se vota a los corruptos como si la gente se identificara con ellos

Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934) presenta su última novela,Con el cielo a cuestas (Literatura Random House), en la que vuelve a plasmar un universo particular plagado de personajes singulares y paisajes memorables, entre los que destaca París. El París de la novela es muy «cortazariano», con personajes desubicados que andan persiguiéndose entre ellos y a ellos mismos, buscándose para no encontrarse. Cada uno lanza una historia diferente, desde una novela negra al estilo de Chandler hasta una crónica sucia de la primera emigración argelina. Lorenzo Masaní se ve envuelto casi contra su voluntad en una trama policiaca por las calles de la ciudad de la luz.

Quizá la mejor manera de abordar “Con el cielo a cuestas” sea interpretándola como un regreso sentimental a un París que ya no existe, ¿qué queda de ese París, si queda algo? ¿Parte del espíritu de esta novela es preservar un lugar mítico en la memoria?

Como toda gran ciudad, París ha sufrido cambios, pero sigue provocando la fascinación que suscitaba antaño. Puede que en “Con el cielo a cuestas” haya reminiscencias del París que yo conocí y, sin duda, ese es uno de los atractivos de la novela, pero no deja de ser un paisaje o un contexto a no confundir con el sentido del libro ni la razón por la que lo escribí y lo leen.

Es un París muy cortazariano, con personajes desubicados que andan persiguiéndose entre ellos y a ellos mismos, buscándose para no encontrarse, y cada uno lanza una historia diferente, desde una novela negra al estilo de Chandler hasta una crónica sucia de la primera emigración argelina.

Esa es una buena descripción promocional de “Con el cielo a cuestas”, no una pregunta que requiera respuesta.

No me considero un intelectual inquieto, aunque la realidad me resulte inquietante

Ingmar Bergman dijo “Tengo muchas fantasías… me imagino, a veces, matando a alguien”. Usted ha dicho en alguna ocasión que le gustaría protagonizar crímenes hollywoodienses ¿La literatura y la ficción nos permiten soñar hasta con lo más terrible, es la ficción una vida paralela que hace más soportable la terrenal?

También es un proceso de conocimiento a través del juego.

“Con el cielo a cuestas” tiene alma cinematográfica: un macguffin en forma de cuadro, dos puntos de giro coherentes con la trama y sorprendiendo al lector, unos personajes memorables… ¿nació como un guión?

En absoluto. El entramado literario y el estilo son tan específicamente literarios que tienen una difícil translación al cine. Resultaría, sin embargo, apasionante intentarlo.

 La profusión de historias, saltos en las tramas, diálogos insinuados… sugiere una estructura de caos ordenado, como un juego donde el narrador reparte cartas marcadas ¿Cómo se manifiesta la idea de juego, tan presnete en su cine y literatura, en “Con el cielo a cuestas”?

En ningún momento se le hace trampa al lector pretendiendo, como en otras novelas, que un libro es como la vida misma. Ahí radica la diferencia. Este es un libro de verdad porque sólo pretende ser lo que es: un libro. Propone el placer de leer como el vértigo de deslizarse por un tobogán.

Con el cielo a cuestas

La novela rehúye de una imagen glamourosa de París, poniendo el foco sobre su lado más gris y sórdido. París –y por extensión Francia-, ¿ha dejado de ser una Arcadia feliz para la cultura?

El mundo entero ha tirado la cultura a la papelera y quizá Francia, a diferencia de España, siga siendo un exponente donde la cultura es signo de identidad. Sobre todo, la suya.

Su protagonista es Lorenzo Massaní, un personaje desubicado y paralizado en ciertos pasajes, pero el verdadero personaje-hallazgo de la novela es la transexual Frederica Gallet. ¿Por qué nos atraen tanto los malvados, los malvados porque sí?

No lo sé. Me preocupa más cuando votan a los más zafios y corruptos como si se identificaran con ellos.

Gonzalo Suárez (Gona.es)

 ¿La ironía y el sarcasmo son dos objetos irrenunciables en su obra?

¿Tú crees? ¿Te refieres a “Remando al viento”, ¿A  “El detective y la muerte”?, ¿A “Ciudadano Sade”? o quizá “Al lado oscuro”, “La Regenta”, “Beatriz” o “Los Pazos de Ulloa” y otras muestras que responden sobradamente a tu pregunta.

 El intelectual inquieto –como es su caso, que dirige cine, escribe novelas, graba ópera y se cuestiona continuamente la realidad- está cada vez menos presente en la actualidad española, ¿qué nos está pasando?

No me considero un intelectual inquieto, aunque la realidad me resulte inquietante. No tengo respuestas ni soluciones. “Con el cielo a cuestas” es un intento más de hacer confluir la memoria con la imaginación como alternativa al entorno.

Entrevista publicada en el Diario Información (suscriptores)