
Carta del tarot 'This might hurt', de Isabella Rotman
Te juro, y ya hemos quedado en que vas a creer todo lo que te diga, que había planeado que el cuarto paso del cometa tratara sobre el fuego antes de la ola de calor que nos está barriendo desde hace días.
¿A quién no le fascina el fuego? Borges dejó escrito: '(gracias por) el fulgor del fuego que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo', tiene también un cuento, [ALERTA DESTRIPE] Las ruinas circulares, que acaba con el protagonista caminando contra 'jirones de fuego que no mordieron su carne'.
Heráclito, famoso por el concepto Panta rei (todo fluye) y por haber acuñado la frase de que nadie se puede bañar dos veces en el mismo río, dijo que el fuego es la primera materia y la primera fuerza, y que 'Este mundo, que es el mismo para todos, no lo ha creado ninguno de los dioses o de los hombres, sino que siempre fue, es y será fuego eternamente vivo, que se enciende con medida y se apaga con medida'. Puede que solo seamos polvo y sombra, como decía Horacio, pero polvo y sombra que provienen de una combustión que ha hecho de nosotros el incendio que somos.
En el Antiguo Testamento dios se aparece como una zarza ardiendo que no se consume, y como lenguas de fuego en el Nuevo; un poco antes, Gilgamesh se había enfrentado a un monstruo cuyo grito era la tempestad y su boca estaba hecha de fuego; para entonces el fuego ya pertenecía a los amantes, en los Amores de Ovidio leemos 'Quiero que algún joven (...) reconozca, leyéndome, las señales del fuego que le consume'; este sentido del fuego es el que he usado para nombrar la carta: ardicia, que es una palabra que me gusta mucho y que la RAE define como 'Deseo ardiente o eficaz de algo', me gustaría que se recuperara para definir ese estado de inquietud por conseguir algo, como el que tiene azogue, como el que tiene una llama por dentro, como el que siente en la boca del estómago subirle el
El fuego nos recuerda que somos vulnerables de una manera distinta a cómo lo hacen otras cosas capaces de dañarnos. El fuego nos promete la destrucción total, reducir la materia a humo y cenizas, dejar una marca permanente si nos toca la piel. No en vano calcinar viene de calx, el verbo latino significaba reducir algo a cal mediante el fuego. Fuego, por su parte, viene de focus, y designaba el lugar donde ardía el fuego y que nos ha dado también la palabra foco, que ahora es una luz que ilumina pero no quema y nos dice qué tenemos que mirar. Focus también nos dio 'hoguera' a través de focaris y, claro, 'hogar'. El hogar es el sitio donde siempre nos espera un fuego encendido.
Para designar el fuego como tal tenían ignus, que a nosotros nos ha llegado como un cultismo, parece que el castellano no se ha hecho un Prometeo y no se ha atrevido a traerse el fuego directamente de la palabra que lo nombraba, se ha conformado con el sitio donde se enciende y en torno al cual reunirse.

Mindreader, de Cristian Iacob (2)
En la primera carta ya te conté que me parecía injusto que lumbre y alumbrar no fuesen parientes de umbral. Lumbre viene de lumen, luminis, luz, otra vez tenemos el fuego de manera indirecta y no como cosa física. Alumbrar es ofrecer luz a alguien o darle la vida, y la piedra de alumbre es el sulfato de aluminio y potasio que ya tenía su palabra en latín: alumen, aluminis. Tendríamos que esperar al siglo XIX para que nos diera el aluminio.
Creo que la piedra de alumbre ya no es de uso cotidiano, pero he encontrado que tenía utilidades muy dispares: se le añadía azúcar para obtener 'sacarino', y esa mezcla dulce y ácida se administraba en medicina como astringente; se empleaba después del afeitado y, aquí cerramos el círculo, hoy en día todavía se utiliza para tratarse los fuegos, que es una manera popular de llamar al herpes labial.
Hay un último uso: se aplica en la vagina para estrecharla. Aunque al principio me ha parecido que sería una cosa popular que ya no se llevaría a cabo, he dado con alguna consulta online de mujeres que lo habían hecho en la actualidad con resultados poco agradables. No te lo aconsejo. Parece uno de esos remedios de brujas, uno por el cual te podrían llevar a la hoguera.
Candidata a palabra del día
Candela no tiene una etimología enrevesada, pero sí un recorrido bonito. La palabra nos ha llegado igual del latín, candela, que significa 'vela', que a su vez deriva del verbo candere, que significa 'resplandecer', 'brillar' y, ojo, 'estar blanco'.
De ahí hay un paso hasta 'cándido', que pasa de significar un ser puro, blanco, brillante a ser un crédulo que no se entera de nada; y también el candor, una especie de pureza moral cercana a la ternura y a lo incandescente, 'aquello que se pone blanco' y al incendio, que literalmente significaría 'lo que brilla/se pone blanco por dentro'.
Hay candidatos que hacen arder las redes y la prensa cada vez que hablan, y cuando lo hacen están más cerca que nunca de aquello que su nombre designa. Candidato viene de candela, pero no porque en la época de la República de Roma se los quemase, sino porque las personas que optaban a cargos públicos tenían que vestir una toga blanca cuando estaban optando a esos cargos. Por lo que sé de Roma, no serían los más cándidos.

Luciérnagas, de Ohara Konson
He incluido 'ascua', que designa el calor que queda, solo para hacer este juego de palabras: la palabra ascua nos tiene en ascuas. No tenemos certeza del origen, hay teorías que van desde el gótico hasta el euskera, y me parece muy divertido que no sepamos de dónde viene la palabra que define la incertidumbre.
Voy a ir terminando el tema del fuego, que me parece que ya se está haciendo largo. He dejado casi para el final la única palabra de la serie que no quema: 'perfume', que viene de per fumum, 'a través del humo'. No era una cosa líquida, sino el resultado de quemar sustancias aromáticas.
El humo es la materia en suspensión, visible antes de ser olida, que nos lleva al principio de esta carta y al incensum, el incienso, que es un participio de incendere y que significa, por tanto, 'lo que ha sido quemado'. Aquí podríamos hablar del pequeño incendio que podemos desatar en nuestro interior al aplicarnos determinados perfumes con determinadas intenciones, pero no voy a seguir por ahí, porque tengo una última palabra para abrochar esta parte.
Dando vueltas por 'ardicia' y tratando de localizar la primera vez que está registrada en castellano he topado con ardentía. Igual que ardicia en su origen, significa 'sensación de quemadura que sube por el estómago', lo que simplemente llamaríamos 'ardor'. Pero hay una definición que no me resisto a ponerte en imagen.

Especie de reverberación fosfórica que suele mostrarse en las olas agitadas y, a veces, en la mar tranquila.
Como ya se está anunciando el verano, tengo verdadera ardicia por ver con mis propios ojos algo de ardentía y meterme en el mar.

Esta es poco fosfórica, pero yo diría hay ardentía
La palabra favorita de Toni García

1. Las montañas, cada día, se desmenuzan en pájaros. Y viceversa. Esa es la verdad científica, lo demás es literatura. iPhone 12, modo: bio. Febrero 2025. Mareny de San Llorenç, Cullera.


Está ampliamente estudiado y explicado por qué se nos ocurren tantas cosas justo antes de irnos a dormir. Este aluvión de ideas que acuden en la hipnagogia no tiene nombre, pero no te preocupes que ya se lo buscaremos en otro momento.
Quiero buscar una palabra para una cosa concreta que se deriva de esas ideas: el olvido casi siempre irreversible. Pongamos la situación:
—Óscar, ¿te has acordado de darle cuerda al reloj de cuco?
—...
—¿Óscar?
—Perdona, es que estaba tratando de recordar una cosa que pensé anoche justo antes de dormirme, era una idea genial, de esas que no se olvidan. Y ahora no me acuerdo ni de qué trataba, qué rabia.
—Ay, disculpa. Ahora te he sacado del hilo de pensamiento y te va a costar todavía más situarte en el momento preciso en que tuviste esa idea.
—Así es, pero no te preocupes, ya no se puede hacer nada. Qué me decías del reloj.
Estas ideas suelen venir de noche, pero no necesariamente siempre. A veces nos asaltan yendo por la calle, charlando con otra persona o haciendo cualquier otra cosa que sea difícil interrumpir. Dormir con un cuaderno al lado de la cama para anotarlas rápidamente puede parecer útil, pero he de reconocer que luego me ha costado descifrar mi propia letra (no seré yo M. Rajoy) y porque creo que el mecanismo subconsciente que hace aflorar esas ideas se inhibe si sabe que tenemos para apuntar. Las notas del móvil han mitigado un poco el problema, pero a veces me he encontrado notas tipo: ARAÑA ESPEJO SULTÁN que no sé qué quieren decir. Esas ideas volátiles suelen requerir que se escriban enteras, o se desvanecen.
Tengo dos palabras hechas a partir del latín para definir estas ideas. En las dos vamos a usar fugere, huir. Para el momento en que estamos en la cama y se nos ocurre utilizamos dormire, dormir, y nos queda que es una idea dormífuga.
Cuando nos ocurre al despertarnos de repente, o justo después de hacerlo, cuando estamos un poco aporipnoflíticos, vamos a emplear lux, con el sentido de que las ideas huyen al llegar la luz, y nos queda lucífuga.

Flaming June, sir Frederic Leighton
Quedaría así:
Sust. f.
Idea, intuición o pensamiento súbito que aparece en el momento previo al sueño y desaparece antes de poder fijarse en la memoria.
Sust. f.
Idea, intuición o pensamiento súbito que aparece al despertar, especialmente de madrugada o en las primeras horas del día, y que se olvida casi inmediatamente, antes de poder ser fijado en la memoria.
Sust. m.
Estado mental caracterizado por la aparición de ideas o intuiciones brillantes en el momento previo al sueño y su inmediata desaparición antes de ser retenidas o recordadas.
V. tr.
Perder una idea, intuición o pensamiento en el momento de quedarse dormido, sin lograr retenerla en la memoria consciente. Dicho de una idea: desaparecer del pensamiento al iniciarse el sueño o el adormecimiento.
Anoche dormifugué la mejor solución del problema.
Sholem Aleijem. Ed. Ardicia. Trad. José Andrés Alonso de la Fuente

El libro que te recomiendo hoy es de una editorial tristemente desaparecida, y que llevaba como nombre la palabra que he elegido para titular esta carta: Ardicia. Recuperaban textos que creían que merecían haber tenido más suerte en castellano, las ediciones estaban muy cuidadas y hechas con mucho mimo. En casa tengo una decena de títulos de esta editorial, y voy engordando la colección con los que encuentro en librerías de lance y webs de segunda mano, así que te agradecería que me avisases si ves algún ejemplar por ahí a precio razonable.
Me gustan mucho algunos autores que escribían en yiddish y contaban el devenir de un mundo que ya está perdido. Seguro que has visto o te suena El violinista en el tejado, la peli de la canción de Si yo fuera rico. Bien, pues está basada en textos de este mismo autor. El sastre embrujado es una narración de menos de 100 páginas que contiene un charlatán y una cabra tozuda. Es muy divertido, y como no te puedo enlazar la ficha del libro, aquí tienes una reseña. Espero que te guste.
Como ya llevamos cuatro pasos del cometa, he hecho un apartado para las palabras que nos regala alguien y para las que invento, lo tienes aquí. No he puesto todavía las de esta carta, las subiré en breve.
El niño no desvió su camino hacia la cueva y, al mismo tiempo caminó con la cabeza orientada hacia el cielo para no perderse el prodigioso espectáculo de la cola del cometa, que era cada vez menos nítida. No vio, tuvo que estar cerca y olerlo, el humo que salía de la cueva, y apresuró el paso porque temía que ya fuera demasiado tarde.
Gracias por llegar hasta aquí, te había prometido que valdría la pena y que te iba a entretener. Si no ha sido así, no te costará nada olvidar pronto todo lo que te he contado: puedes lucifugar esta carta en un solo instante, en un chasquear de dedos, en un parpadeo, con solo un clic.
(1) La ilustración que encabeza esta carta forma parte de esta preciosa baraja de tarot.