La palabra 'niñera' lo tiene todo, empezando por la satisfactoria sonoridad que proporciona esa eñe tan bien tirada y acabando por la polisemia. Una niñera es una mujer que cuida niños, sí, pero también puede ser simplemente una persona a la que le gustan mucho los niños. De vez en cuando ambas acepciones coinciden en un mismo ser humano, como me ocurre a mí. A veces bromeo con mis niños y les digo que cuando termine de criarlos voy a cambiar de registro y adoptaré a un monito cuyos padres trabajen muchas horas, porque me apetece probar por un tiempo a ser monera. A mis niños les encanta fantasear con los puntos que van a ganar por comparación: están seguros de que el mono se me subirá a las lámparas, me robará la fruta de casa y me dará muy mala vida. Paladean golosamente en su imaginación el momento en el que yo reconozca, derrotada, que lo de intentar ser monera se me ha ido de las manos. Verás tú cuando les cuenten en el cole que las moneras eran uno de los reinos de clasificación de los seres vivos; se les va a terminar de descuajeringar el cerebro.
Pero volvamos a la palabra 'niñera'. Llevo años luchando contracorriente para reivindicarla y recuperarla. Es una palabra antigua, rara, la gente cree erróneamente que es de pijos, aunque los pijos de verdad llaman 'tata' a la niñera, y los que quieren disimular que tienen una la llaman 'canguro'. Una vez, en un cumpleaños, una madre me regañó por presentarme así: «Querrás decir cuidadora», me corrigió con una sonrisa incómoda, a lo que yo respondí: «Es que solo cuido a estos dos, y todavía les falta bastante para llegar a la adolescencia». Me mordí la lengua para no añadir que ser 'adolescentera' debe de ser un curro curioso también.
En cualquier caso, ni monera, ni adolescentera ni niñera te sacan de pobre, conviene pensarlo bien antes de meterse en esta vida. A mi niña le gusta mucho cuidar de otras niñas más pequeñas que ella, y lo hace francamente bien, diría que mucho mejor que yo misma, pero la muy bruja dice que prefiere no ser niñera, que no cree que paguen lo suficiente por tanto trabajo…
Adriana T. es, entre otras cosas, niñera.