Todo lo posible, de Carmen Pacheco


Huir de la realidad para entrar en ella

 

Carmen Pacheco; Todo lo posible. Editorial Planeta. 302 páginas. 16’90 euros.

Reseña publicada en el Diario Información (artículo para suscriptores)

Carmen Pacheco debuta en la narrativa para adultos, y lo hace con un libro con un tono de género negro ligero. La protagonista, Blanca Cruz, ha alcanzado el éxito con una saga de best sellers de forma accidental. En el punto de partida, ella misma confiesa que odia sus libros, una mezcla de la saga Milennium y Crepúsculo, y se encuentra atascada en lo literario y en lo personal. A lo largo de Todo lo posible, Blanca hará avanzar cada capítulo desbloqueando sucesivamente cada misterio o cada problema con la ayuda cada vez de personajes secundarios o de objetos, casi como en una de esos videojuegos de aventura conversacional o click and point como Maniac Mansion o Monkey Island. Los objetos que tienen importancia en la historia, por cierto, se encuentran reflejados en la preciosa portada de la novela. Incapaz de escribir el siguiente libro que ha prometido a sus editores, o de enfrentarse a la infidelidad de su pareja, Blanca descubre por azar la existencia y desaparición de Patricia King, una escritora de novelas de misterio, junto con la correspondencia de la misma. Desentrañar qué le ocurrió a esta autora, con reminiscencias  a Agatha Christie, será la excusa que se pondrá a ella misma para iniciar su particular viaje del héroe, que a su vez le alejará de la excusa que dispara la trama: afrontar su vida y su problemática relación con la realidad.

 

 

Todo lo posible es una novela con numerosos golpes de humor, en la que se muestra la parte más banal del ambiente literario

La narradora es la propia Blanca, a la que solamente abandonamos para leer la correspondencia recuperada de Patricia King, haciendo que la trama que transcurre en el presente avance, y compensando el pulso narrativo al ofrecer pistas falsas y revelaciones que influyen en el presente. Mientras tanto, Pacheco hace desfilar una galería de secundarios que, en su normalidad o su monstruosidad, ofrecen un contrapunto que hace la lectura más ágil y entretenida. La propia trama parece pedir más presencia de estos secundarios, pero no les da tiempo a aparecer, porque hacia la mitad del libro, la historia tiene un par de puntos de giro que, más o menos, el lector puede esperar. La historia se lanza a una especie de road movie cuyo comienzo son cuarenta y cinco páginas que transcurren dentro de un avión con la sola intervención de dos personajes, más alguna esporádica azafata, y los insertos de las cartas de Patricia King.

Los brillantes diálogos y la galería de secundarios son dos de los puntos fuertes de la novela 

Carmen Pacheco. Foto de Andrés Noceda.

Como ya hemos señalado al principio, es la primera novela de Pacheco para adultos, ya que tiene varias para público infantil y juvenil. En sus libros para niños y jóvenes, como en toda buena novela sin importar el género o el público, late una inteligencia narrativa y un dominio y adaptación del lenguaje, que en Todo lo posible se despliega en estas citadas cuarenta y cinco páginas, un epítome perfecto de la novela: narrador encerrado (en un espacio o en una situación), sin las armas ni habilidades para librarse de ese encierro. Estas situaciones, que se repiten a lo largo de todo el libro, crean una sensación de urgencia en el lector que también aporta agilidad a la lectura, consiguiendo hacer nacer el deseo de que las situaciones y diálogos se alarguen para saber algo más de qué ocurrió y cómo ocurrió. Los diálogos son, precisamente, uno de los puntos fuertes de la novela, junto con el hilo de pensamiento de Blanca. Mediante ellos podemos entrar por completo en un personaje bien construido, divertido, contradictorio y mordaz, con el que apetece quedar varios meses después del final de la novela para saber qué tal le ha ido, y si realmente ha hecho todo, absolutamente todo lo posible.

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