Umberto Eco, “Número Cero”. Editorial Lumen, 218 páginas. 20’90 euros

Cada nuevo texto de Umberto Eco es siempre un acontecimiento literario. Desde que hiciera su deslumbrante debut hace más de treinta años con “El nombre de la rosa”, que vino a darle lustre al género de la novela histórica, ninguno de sus libros ha pasado desapercibido. El italiano tiene un don reservado a los grandes narradores: convertir cada texto, no importa el género, en algo realmente nuevo, aunque para ello no utilice fórmulas extravagantes ni recurra a artificios literarios. En este caso, ha puesto su curiosidad inabarcable al servicio del periodismo, como excusa para repasar la historia política y de la comunicación italiana de las últimas décadas. El motor de la novela se resume en una demoledora frase “No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias”. La frase es de Simei, el director de un diario nonato, que se encuentra en los meses previos a su aparición. En la sombra, hay un empresario que desea que se lance esta nueva cabecera, al menos en potencia o de manera hipotética, con varios “números cero” que sirvan para ejercer presión en las altas esferas políticas y económicas.

Debería ser un texto prescrito en las facultades de Ciencias de la Información por su análisis del periodismo

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El protagonismo, o mejor dicho la voz narrativa, recae en Colonna, un cincuentón que siempre ha estado en el bando perdedor de la vida y que ahora, sin perspectivas de futuro, divorciado y desdeñado, ve la gran oportunidad de su vida al ser nombrado redactor jefe de este diario ficticio. “Número cero” debería ser un texto prescrito en las facultades de Ciencias de la Información: alrededor de Colonna, Eco sitúa a un ramillete de personajes y periodistas que viene a representar todas las luces y sombras de esa profesión. Ambientada en el año 1992, antes de la zozobra que ha sumergido a la prensa escrita en su crisis más profunda, los diálogos entre estos personajes y las relaciones que tejen entre sí son una clase magistral de estilo, a través de la ficción de la grandeza y miserias de la profesión periodística. Este punto de partida le sirve al autor para ajustar cuentas con el pasado reciente italiano. Mussolini, los secretos del Vaticano o la ocultación de información sensible por parte de los sucesivos jefes de estado transalpinos son algunos de los temas en los que hurga este periódico en la sombra.

Umberto Eco ajusta cuentas con el pasado reciente italiano, especialmente con Mussolini

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La tercera pata que sostiene la trama es el devenir personal de Colonna. Se trata de un documentalista trasnochado, que viene de un mundo en desaparición y cuya vida se encuentra en ruinas. La aparición del amor, o de un sucedáneo muy similar, trastoca sus planes de un retiro dorado, le hace sufrir un giro copernicano y tomar las riendas de su vida en una dirección que nunca habría sospechado. Amor después de los cincuenta, crisis del periodismo y cuestionamiento de las bases históricas recientes son temas más que suficientes para hacer de “Número cero” una de las novelas del año. Al leerla, es imposible no realizar el ejercicio de imaginar cómo sería la versión española, cómo sería recibido un libro que desentrañase nuestro mundo periodístico, sacase a la luz la miseria moral de nuestro dictador y tocase un tema que raya con el tabú, como es el amor y el sexo pasada la mediana edad. Los directores de las principales cabeceras españolas deberían leer este libro con atención, tomar nota, y llevarnos a un lugar mejor, ahora que están en el umbral de su hundimiento, y el valor de la palabra impresa está tan devaluado.