Guía de supervivencia para monstruos

Fosnes Hansen, Erik; La niña leona. Editorial Juntando Palabras

La abundancia de lo que la crítica empieza a llamar “Novela negra escandinava” como un subgénero en sí mismo, no impide que heroicas ediciones de libros que no tienen nada que ver con asesinatos, investigaciones policiales y suburbios de Estocolmo lleguen, desde el frío Norte, hasta nosotros. Encomiable es, en este sentido, la labor de Nørdica Libros, con traducciones por primera vez al castellano de obras clásicas, o dándonos la oportunidad de conocer a autores que, de otra manera, quedarían sepultados en nuestros anaqueles bajo el fenómeno Larsson.

Ha tenido que ser, sin embargo, en JP Libros donde Erik Fosnes Hansen publique su cuarta novela. Fosnes es una “rara avis” en el mundo literario, ya que además de las novelas, cuenta en su haber con un libro de cocina, una guía sobre Roma y una biografía de la princesa Marta Luisa de Noruega. En la parte que nos toca, la de las novelas, al castellano sólo hay traducidas dos: la original “Himno al final del viaje”, que cuenta el hundimiento del Titanic desde la perspectiva de los músicos que decidieron hundirse con el barco, y “Momentos de protección”, tres novelas cortas de excelente factura.

“La niña leona”, premio de los libreros noruegos, cuenta la historia de Eva, una niña que nace con hipertricosis congénita, esto es, con el cuerpo entero cubierto de pelo, en un momento indeterminado de la primera mitad del siglo pasado. Su madre muere en el parto y su padre, ya mayor, es un anticuado jefe de estación de tren que acepta la situación como un castigo divino.

Al igual que hiciera con las historias de “Momentos de protección”, Fosnes ataca cada personaje desde diferentes técnicas narrativas, estirándolos en una línea de tiempo que irá mostrando con diversas estrategias de escritura, según conviene al relato. La protagonista y sus secundarios-satélite son personajes alucinados que no pueden ser explicados con una sola acción o únicamente con un rasgo; puede decirse, eso sí, que no son juzgados por sus faltas ni buscan la redención, que no buscan rebelarse contra su destino sino acoplarse en el mundo, o al menos que el mundo les deje ir a su aire. En un ambiente frío, lleno de rechazos y donde no parece poder alcanzarse más felicidad que una falsa burbuja donde Eva, su padre y su nodriza fingen “ser como los demás”, es curioso que el personaje más lúcido de la novela sea un hombre con piel de lagarto, integrante de un circo de rarezas, que sí ha entendido las reglas de juego que los personajes irán aprendiendo. Fosnes huye de un tono moralista al narrar las miserias de los compañeros de Eva, o las dificultades que tiene que sufrir lo que, lejos de situarnos en un relativismo moral, nos acerca a un abismo personal al ponernos frente a los ojos, de manera más normal, el horror.

Erik FosnesEl narrador juega con nosotros, ya sea interpelándonos directamente desde la voz del jefe de pista de un espectáculo de “freaks”, como lanzándonos del diario de un personaje al monólogo interior de otro. Cualquier cosa es válida para mostrarnos que el monstruo, esta vez, habita en nosotros.

Crítica publicada en el Diario Información
Erik Fosnes Hansen en Goodreads – La niña leona